Nutricionista especialista en síndrome de ovario poliquístico o SOP
Como nutricionista especialista en salud hormonal y como mujer con SOP o síndrome del ovario poliquístico, sé lo frustrante que puede ser no reconocer tu cuerpo o sentir que lo haces todo bien sin resultados. Por eso mi trabajo no se basa en aplicar protocolos genéricos, sino en entender cómo se manifiesta tu SOP y qué necesita tu cuerpo en este momento concreto de tu vida.
El síndrome de ovario poliquístico o SOP (PCOS en inglés), es un trastorno endocrino-metabólico con una elevada prevalencia entre las mujeres de edad fértil. Este trastorno se caracteriza por: hirsutismo (crecimiento de vello en zonas propias de los hombres), sobrepeso, alteraciones menstruales, dificultades para concebir, acné, resistencia a la insulina, hiperandrogenismo, etc.
Afortunadamente, seguir una alimentación saludable y adaptada puede ayudarte a controlar los síntomas del SOP y mejorar tu bienestar en general.
Aunque los anticonceptivos orales (ACO) son el tratamiento más utilizado por los médicos, el cambio de hábitos (alimentación, ejercicio y reducción de estrés) es fundamental y es la solución a largo plazo.
Un nutricionista especialista en SOP puede ayudarte a comprender cómo tu dieta y estilo de vida pueden afectar tu salud hormonal y ayudarte a diseñar un plan para controlar los síntomas del síndrome, adaptado a tus gustos y tus necesidades.
Además de ayudarte con la alimentación, un nutricionista especialista en este síndrome puede ofrecerte estrategias para manejar el estrés y mejorar tu salud mental y emocional.
Sobre el síndrome de ovario poliquístico (SOP)
Se desconoce con exactitud el origen del SOP. Es un trastorno complejo, resultante de la interacción de factores ambientales y genéticos.
Según los síntomas el SOP se puede clasificar en:
- SOP con ovario poliquístico clásico: anovulación crónica (ausencia de ovulación), hiperandrogenismo (aumento de las hormonas masculinas) y ovarios con quistes.
- SOP con ovario no poliquístico clásico: con anovulación crónica e hiperandrogenismo, pero con ovarios normales, sin quistes.
- SOP ovulatorio no clásico: cursa con hiperandrogenismo y quistes en los ovarios, pero con reglar regulares.
- SOP normoandrogénico no clásico: cursa con ovarios poliquísticos y anovulación crónica, pero los andrógenos permanecen en niveles normales para la mujer.
La fisiopatología del SOP es bastante compleja. Destacan tres alteraciones interrelacionadas entre sí:
- Disfunción neuroendocrina: se puede observar un aumento de la secreción de de LH secreción normal o baja de FSH. Estas hormonas, sintetizadas por la hipófisis e hipotálamo, son las responsables de regular el ciclo menstrual e influyen en la secreción de estrógenos y progesterona.
- Disfunción metabólica: caracterizada por resistencia a la insulina (RI) e hipersecreción de insulina, para compensar dicha resistencia. Esta a su vez, aumenta la secreción de andrógenos en los ovarios y las glándulas suprarrenales, estimula la secreción de LH y disminuye la síntesis hepática de la SHBG.
Disfunción de la esteroidogénesis ovárica/suprarrenal: se observa un aumento de la síntesis de andrógenos en ovarios y glándulas suprarrenales. El hiperandrogenismo adrenal se expresa mediante una elevación moderada de DHEAS.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento en el síndrome del ovario poliquístico no es solo regular el sangrado menstrual, sino restablecer una ovulación adecuada, mejorar el equilibrio hormonal y controlar la sintomatología asociada.
Con frecuencia se habla de que ciertos tratamientos hormonales “regulan el ciclo”; sin embargo, en muchos casos lo que hacen es inhibir la ovulación y el ciclo natural, produciendo un sangrado que no refleja un funcionamiento hormonal fisiológico. Esto puede ser útil en situaciones concretas, pero no aborda el origen del problema.
El abordaje real del SOP busca que el propio cuerpo recupere su capacidad de autorregulación hormonal, mejorando la sensibilidad a la insulina, reduciendo la inflamación y aportando las herramientas nutricionales y de estilo de vida necesarias para un correcto funcionamiento hormonal. A través de un enfoque individualizado, es posible favorecer ciclos más regulares, ovulación espontánea y una mejora global de los síntomas.
a) Alimentación
El abordaje nutricional debe individualizarse, ya que el tipo de alimentación puede variar en función del tipo de SOP, la presencia o no de resistencia a la insulina, los síntomas y el contexto personal.
No obstante, algunas recomendaciones generales son:
Cuidar la calidad de los hidratos de carbono, limitando los refinados y azúcares. En caso de resistencia a la insulina, ajustar también la cantidad y el reparto a lo largo del día.
- Incluir grasas de buena calidad como el aceite de oliva virgen extra (AOVE), semillas, pescado azul o graso, aguacate y frutos secos.
- Consumir suficientes frutas, verduras y hortalizas, priorizando la variedad y el aporte de fibra. La fibra ayuda a la saciedad y al control glucémico, clave en PCOS con tendencia a hiperinsulinemia.
- Asegurar una ingesta adecuada de proteínas de calidad (pescado, huevos, carnes magras, legumbres y proteínas vegetales). Tomar suficiente proteína favorece saciedad y control de glucosa.
- Prioriza los lácteos fermentados (kéfir o yogur) de cabra u oveja.
- Al igual que para la población general, se recomienda moderar los ultraprocesados y el alcohol.
- Evitar el exceso de cafeína.
b) Suplementación
En algunos casos, además de la intervención nutricional, puede ser útil valorar suplementación específica, siempre de forma individualizada.
El inositol, especialmente en forma de myo-inositol (solo o combinado con D-chiro-inositol en proporciones adecuadas), es uno de los suplementos con mayor respaldo científico en SOP. Se ha observado que mejora la sensibilidad a la insulina, contribuye a la regularidad de los ciclos y puede ayudar a reducir niveles elevados de andrógenos como la testosterona.
Según el perfil clínico y bioquímico pueden considerarse otros suplementos (inflamación, estrés oxidativo o déficits nutricionales), siempre ajustados a las necesidades individuales.
c) Ejercicio físico
El entrenamiento de fuerza es una herramienta clave en el abordaje del síndrome del ovario poliquístico. Ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, mantener un porcentaje de grasa saludable e incrementar la masa muscular, lo que favorece un metabolismo más eficiente y una mejor regulación hormonal.
Más allá del tipo de ejercicio, es fundamental la regularidad: entrenar de forma constante contribuye a una mejor regulación metabólica y hormonal. El movimiento debe adaptarse a cada etapa y situación personal, pero la inactividad es uno de los factores que más dificulta la mejora de los síntomas en el SOP.
Conocer el SOP desde la ciencia y desde la experiencia personal cambia por completo la forma de abordarlo. Mi especialización y mi recorrido profesional, junto con el hecho de vivirlo en primera persona, me permiten entenderte mejor y diseñar estrategias realistas, sostenibles y adaptadas a ti.
Entender tu SOP y aprender a gestionarlo de forma adecuada puede marcar un antes y un después en tu salud y bienestar.
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